Impuestos: algunas nociones básicas

La vida en sociedad implica que todos sus integrantes cumplen roles interrelacionados. Nadie, como individuo o colectivo, puede asumirse como aislado del resto. Todos, desde el lugar que ocupamos, tenemos derechos y responsabilidades que nos ubican dentro de un orden establecido para garantizar la armonía de las relaciones entre todos los involucrados. Estos aspectos no son ajenos al ámbito de la economía. Aunque muchas veces pueda parecer una ciencia oculta, aunque muchas veces tengamos que optar por la asesoría de alguno de muchos expertos que podemos encontrar en internet, la economía atraviesa todo lo que es nuestra vida en sociedad. Y como ya hemos dicho, no escapa del orden que esta exige. Una de las manifestaciones de este orden impuesto a la economía tiene que ver con el cobro de impuestos, los cuales aceptamos como una obligación legal dada, pero, ¿sabemos de dónde vienen? ¿Cuáles son sus implicaciones? En este artículo trataremos de responder algunas básicas relacionadas con este tema.

¿Qué son los impuestos?

Si bien la libertad es un derecho ganado, el cual el Estado está obligado a garantizar, por la misma noción de orden a la que nos referíamos en el párrafo anterior se hace necesario de alguna forma establecer obligaciones para todos los actores de la sociedad, que de alguna forma, puedan igualmente contribuir de forma colaborativa al desarrollo y mantenimiento de los bienes que le son comunes. Es por esto que existen los impuestos. Son, en definición, la transferencia obligatoria de recursos desde el sector privado, aplicada por el Estado sobre personas o empresas, para financiar ciertos gastos públicos.

Los Estados, a lo largo de la historia, han tenido distintas formas de financiarse a sí mismo a expensas de sus ciudadanos. Incluso hoy en día, los impuestos no son la única forma: las donaciones hechas a museos o instituciones culturales, la imposición de multas, la impresión de monedas nuevas, o, incluso, la confiscación de riqueza son algunos de los métodos utilizados por los Estados para financiarse. Pero, el más extendido y efectivo, que involucra a la mayor parte de los actores de la sociedad es, sin duda, la carga impositiva.

Por ser una obligación, se entiende que el incumplimiento de la misma acarree algún tipo de consecuencia. Pues bien, como la mayoría debe saber, en la mayoría de los países del mundo, estas son de índole legal: aquel que no cumpla con sus compromisos impositivos se impone a sanciones que varían en gravedad según el tipo de impuesto, el monto y el lugar.

 

Sanciones y castigos

Al ilícito en el que incurren personas o instituciones al ocultar ingresos a las autoridades encargadas de la recolección de los tributos se le conoce como evasión fiscal. Esta es perpetrada en forma de ocultamiento, como ya se dijo, o de alteración de ciertos valores que permitan la disminución a su vez de las cantidades destinadas al pago del tributo correspondiente. Dependiendo de los montos de los que se trate la falta, las penas aplicables pueden ser de privación de la libertad (para montos muy altos) o aplicación de multas (para casos más pequeños y comunes).

Como hemos podido ver, el juego económico, si bien se debe desarrollar en un ambiente de libertad que garantice su sano funcionamiento, no está exento de reglas e imposiciones que, de igual forma, establezcan claridad y brinden a todos los involucrados en una sociedad una calidad de vida cada vez más cercana al ideal. Y una regla primordial en casi todas las sociedades es esa: todos los que participamos de este juego debemos contribuir al mantenimiento de lo que nos pertenece a todos.

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