Los aportes de la psicología del trabajo a los procesos de mejora organizacional

Las organizaciones como los individuos poseen una personalidad: rígidas o flexibles, poco amistosas o serviciales, innovadoras o conservadoras.
Si la organización no satisface las necesidades mínimas que tiene el empleado de sentirse seguro y apreciado, de tener oportunidades y crecer y desarrollarse, el empleado puede alienarse, considerarse inseguro y sentirse amargado.
El contrato psicológico implica la existencia de un conjunto de expectativas no escritas en parte alguna, que operan a toda hora entre cualquier miembro y otros miembros y dirigentes de la organización.
Este concepto lleva implícito el concepto de rol. Desde la persona que desempeña un rol que tiene expectativas sobre: el salario, la formación laboral, las prestaciones, las ventajas y garantías del trabajo.
Varias de esas expectativas son implícitas y tienen mucho que ver con la dignidad de las personas.
Todos esperamos que la organización nos trate como seres humanos: que nos brinde trabajo y facilidades, que suplan nuestras necesidades, que nos brinde oportunidades de crecer y aprender más, que nos deje saber cómo estamos haciendo las cosas.
Desde la organización: que el empleado de una buena imagen, que sea leal, que guarde los secretos, que los que se haga sea por el bien de ella.
La organización tiene sus expectativas de desarrollo y cada uno de sus miembros tiene las suyas propias. El éxito se da cuando ambas se compatibilizan. El sujeto puede satisfacer sus necesidades y obtener placer en lo que hace, mientras contribuye al crecimiento del lugar donde está.

El fracaso aparece cuando hay una gran distancia entre lo que la empresa proclama y lo que hace, por lo que el sujeto puede sentir que su contrato implícito ha sido violado. Estas circunstancias son generadoras de conflictos.

La motivación, la organización despliega distintas estrategias para poder estimularla. Cada empleado es un ser humano complejo, capaz de reaccionar en forma diversa y listo siempre a estructurar situaciones que tengan sentido subjetivo.
El deseo es el vector que une al sujeto con sus propias motivaciones.
La organización por lo tanto debería lograr ser una articuladora de deseos. Tanto la organización como el empleado desean: ambos tienen la expectativa de que consumado su deseo, accederán a la plenitud y ejercitarán su poder.

El desafío está en lograr saber por donde pasa el deseo de cada empleado en relación a la empresa, y por ende, cuáles son las motivaciones que lo hacen permanecer y trabajar con entusiasmo y optimismo y con placer.
El placer entendido como b¡enestar es una derivación del deseo. El deseo a veces se coloca entre el trabajo para satisfacer deseos que nos son satisfechos en otros ámbitos; así el trabajo se convierte en un mediador entre el inconsciente y el campo social.

El trabajo es capaz bajo ciertas condiciones de ofrecer una vía de salida favorable al deseo y además puede considerarse como una herramienta en la conquista del equilibrio psíquico y de la salud mental.
Una organización es sana y puede plantearse mejorar si su sistema de comunicación es abierto y fluido, tanto vertical como horizontalmente. En esta ida y vuelta ambos, individuo y organización se benefician y enriquecen mutuamente.

Cuando nos comunicamos tomamos posición y tratamos de ejercer influencia sobre el otro. Es una acción mutua que tiene como objeto tratar de convencer y compartir el argumento.
Este tratar de convencer e influir al otro subyace un intento del ejercicio de poder. El poder es un conjunto de recursos que en alguna instancia posee y puede articular con vistas a influir sobre el otro de modo tal de lograr su objetivo.
Hegel plantea que el deseo humano también es desear el deseo del otro o sea representar el valor deseado por ese otro, quiero que él reconozca mi valor como su valor.
El poder es algo que todos ejercemos y padecemos; y necesita para existir de una relación vincular: uno que reconoce y otro que necesita ser reconocido.
Para que una organización se pueda defender de la acumulación de poder en algunos sectores deberá promover la participación y la toma de decisiones descentralizadas.

En el trabajo equipo el sujeto se relaciona directamente con el propio grupo y a través de él con la organización.
Para poder trabajar con el otro las ideas de colaborar, comunicarse, ser flexible, escuchar al otro y valorar sus aportaciones, coordinar opiniones, negociar, conocer el propio estilo, etc, no solo deben ser comprendidas a nivel relacional, sino que también deben ser aceptadas emocionalmente.

Freud definía la cultura como algo que surge inicialmente con la capacidad del hombre para dominar y cultivar la tierra en beneficio propio, con la capacidad de instaurar la limpieza, la higiene y el orden. Se caracteriza por la manera como son reguladas las relaciones de los hombres entre si. El elemento de la cultura estaría dado por la primera tentativa de reglamentar las relaciones sociales.
En tanto que la cultura organizativa es el conjunto de principios y creencias básicas de una organización que son compartidas por sus miembros y que la diferenta de otras organizaciones.
Esos principios y creencias han sido aceptadas de una manera inconsciente, como propios a través de los años.

PSICODINÁMICA DEL TRABAJO Y VÍNCULO SOCIAL – DESJOURS

La patología mental ocasionada por el trabajo se situa sobre dos caminos: la primera que insiste sobre todo en la función del trabajo como mediador de la salud y la segunda trata de loe efectos deletereos del trabajo sobre la salud mental. Por eso se dice que el trabajo es ambivalente ya que puede generar lo mejor así como lo peor.
En el mismo momento en que la automatización y la robotización permitirán esperar la liberación del hombre, nuevas patología llamadas de sobrecarga aparecen. Agotamiento, problemas músculo-esqueléticos y lesiones por esfuerzos repetitivos, consumo masivo de psicotrópicos y dependencias, tentativas de suicidio, etc.
La psicodinámica del trabajo es el análisis de los procesos psíquicos intra en intersubjetivo movilizados por las presiones del trabajo.
Los vínculos sociales en el trabajo del sujeto no son neutros o igualitarios, estos están atravesados por relaciones de desigualdad y de dominación.
El trabajo es una relación dominada y también negociada.

A través de la actividad del trabajo se pone a prueba con el mundo y su resistencia del saber hacer, a sus conocimientos y a su experiencia. Trabajar es enfrentarse a la prueba del fracaso frente a la resistencia del mundo; es lo que se llama “lo real del trabajo” es decir aquello que se hace conocer al sujeto por su resistencia.
De esta manera cuando algo se resiste al saber hacer, a la experiencia uno puede sufrir por ellos y este sufrimiento es la forma en que la vida se hace sentir en los sujetos. El trabajo es la prueba capital por la cual se incrementa la subjetividad.
Lo real (error, fracaso, frustración) no llega al sujeto sino es necesario ir a buscarlo.
El trabajo no es solamente una relación laboral o solipsisita (uno consigo mismo).
En la situación común de trabajo se trabaja siempre para alguien. El trabajo es también intersubjetivo por este motivo el trabajo proyecta al sujeto en el vínculo social.
Lo que se espera del otro en el campo de las relaciones sociales del trabajo es el reconocimiento.

El sufrimiento es solo el proceso final que va desde el trabajo hacia el funcionamiento psíquico. Es también un punto de partida, es a partir de la dimensión práctica con el trabajo que pienso, tengo ira, imagino, invento soluciones para hacer frente a lo real. Todo esto es hija del sufrimiento.
Obrar con astucia e inteligencia implican un riesgo que es excursionar fuera de los procedimientos.

Trabajar es aportar una contribución a la organización del trabajo. A cambio de esta contribución el sujeto espera una retribución. Esta es una retribución simbólica y no material, la retribución esperada es el reconocimiento.
El reconocimiento solo tiene poder simbólico si se dirige al hacer y no al ser.
El reconocimiento al trabajo pasa por dos tipos de juicio:
Juicio de utilidad, es la dimensión utilitarista del trabajo es lo que diferencia al trabajo del ocio. La utilidad es el juicio por el cual es reconocido mi trabajo.
Juicio de la belleza, bella obra, bello discurso, demostración elegante; este criterio connota la conformidad del trabajo con las reglas del arte. El que profiere este tipo de juicio son los pares.
El reconocimiento apuesta a la salud mental ya que la identidad se encuentra sustentada a través de la mirada del otro. Hay 2 maneras de obtener este reconocimiento: en el campo erótico y en el campo social.
Esta es una razón principal por la que aquellos que se encuentran privados del trabajo sufren una enfermedad psicopatológica. Privados del derecho de aportar una contribución a la sociedad, también están privados de proseguir la construcción de su identidad.

Actualmente, las nuevas formas de organización del trabajo, de gestión y de management privilegian la competencia generalizada, promoviendo el uso de conductas desleales, apelando a la agresividad, al individualismo.
La disolución del vínculo social ya no pertenece solo a los desocupados sino también a los asalariados que viven en el miedo y ya no encuentran el reconocimiento en el trabajo pero experimentan frustración y soledad.
El trabajo puede generar lo peor y lo mejor.
En todos lados se aprende a cometer injusticias y a desestructurar el vinculo social.

CONCEPTO DE DESEO – DYLAN EVANS

Lacan dice que el deseo es la esencia del hombre, el deseo es la razón de la existencia humana y el deseo inconsciente la preocupación central de psicoanálisis. Lacan critico a las teorías en las cuales se tendía a confundir el concepto de deseo con los conceptos relacionados de demanda y necesidad.
La necesidad es un instinto puramente biológico y que se elimina por completo cuando es satisfecho. El sujeto humano nace en un estado de desamparo, es incapaz de satisfacer sus propias necesidades y por lo tanto depende del otro para que lo ayude a hacerlo. A fin de lograr la ayuda del otro el infante tiene que expresar sus necesidades vocalmente, la necesidad tiene que articularse como demanda. Las demandas sirven para llevar al otro a entender las necesidades y la presencia del otro adquiere importancia por si misma, esa presencia simboliza el amor del otro.
La demanda asume una doble función: sirve como articulación de la necesidad y como demanda de amor. Pero después que hayan sido satisfechas las necesidades articuladas en la demándale anhelo de amor subsiste insatisfecho y el resto es deseo.
A diferencia de una necesidad que puede ser satisfecha y deja de motivar al sujeto hasta que surge otra necesidad, el deseo no puede ser satisfecho; es constante en su presión y eterno.

“el deseo humano es el deseo del otro” lo que significa deseo de ser objeto de deseo de otro y deseo de reconocimiento por otro. Lacan toma esta idea de Hegel quien dice que el deseo es humano solamente si uno desea el deseo del otro, o más bien reconocido en su valor humano.
El hecho es el deseo es esencialmente deseo de ser objeto del deseo de otro.
El sujeto también desea desde el punto de vista de otro, lo que hace deseable un objeto es el hecho de que es deseado por otro. El deseo del otro es entonces lo que hace a los objetos equivalentes e intercambiables.

Efectos de la desocupación sobre la construcción subjetiva – Cecilia Moise

El fenómeno de la desocupación afecta de diferentes maneras a individuos, grupos e instituciones, que le atribuyen significaciones diferentes según la historización de sus conflictos, sus registros memoriales y la trama identificatoria.

Se consideran dos acepciones del concepto trabajo:
a) El trabajo psíquico: este alude a la capacidad de trabajo del aparato psíquico para procesar los estímulos provenientes del mundo externo y del mundo interno. Freud considera que el ser humano nace en un estado de prematuridad lo que lo coloca en una situación de desamparo inicial para satisfacer sus necesidades. Nacemos dependientes de la trama de lazos libidinales y sociales que nos reciben.
Las identificaciones y normativas del ser y del hacer provenientes del campo edípico le permitirán el intercambio social con los demás, son las que lo llevaran al respeto por el semejante y la aceptación de las diferencias.
b) El trabajo como actividad que transforma la naturaleza, el trabajo nos confirma que está en nuestras manos la modificación de situaciones que nos son adversas. Sostenemos nuestros trabajos y a la vez este nos sostiene por estar intrincado con lo social. Cuando el trabajar no es posible aparecen los sentimientos que expresan el avasallamiento del yo, pues nos vemos arrojados a lo desconocido y al desamparo social.
Querer “ser como y hacer como” son identificaciones que pasan a constituir la identidad. La subjetividad esta en un continuo proceso de construcción, donde intervienen la vida social y colectiva.
Constituirse en sujeto será nuestro primer trabajo. El éxito del mismo residirá en impedir el desarrollo de posibles fracturas subjetivas a las que estamos expuestos y estimular nuestras capacidades creativas enriqueciendo y fortaleciendo nuestros nexos libidinales.

El desempleo es la situación de cambio en la cual se encuentra una persona que ha quedado sin trabajo en el medio social en el que existe la posibilidad de encontrar un nuevo empleo. En cambio la desocupación implica la ausencia estructural del trabajo en el medio socio-económico en el cual vive.
El duelo en el desempleo estará centrado en la elaboración del objeto perdido, y puede ser que esta perdida adquiera relación con otras pérdidas vividas por el sujeto que podrían reactualizarse.
En cambio la desocupación se debe elaborar un doble duelo; por el objeto perdido así como percibir una realidad social traumatizante que no ofrece un nuevo objeto para el desplazamiento libidinal. El estado de desamparo se refiere a aquellas situaciones de pérdida o separación que implican un aumento progresivo de la tensión, hasta que el sujeto se ve incapaz de dominar las excitaciones y es desborado por estas y la situación de desamparo se convierte en traumática.

Cada sujeto de acuerdo a su historia significará y podrá encontrar distintos caminos de elaboración; pero si estas identificaciones devenidas identidad no pueden ser plasmadas en el campo de la realidad social, se condena al sujeto a una dificultad para salir del grupo familiar, lograr nuevos vínculos y relaciones. Ansiedad, estados regresivos, elaboraciones melancólicas, trastornos del carácter, conductas adictivas son los síntomas que pueden dar a lugar la inadecuada tramitación subjetiva de la desocupación.

El crecimiento de la desocupación, la dificultad para encontrar un empleo, la multiplicación de situaciones de disolución familiar; expresan una forma de disociación del vinculo social.
La falta de los medios por los cuales un sujeto logra reproducir su existencia en le plano económico lo lleva a una situación de precariedad económica que deviene en desamparo social. Por otro lado la falta de trabajo lleva a una ruptura con respecto al sistema relacional en el plano afectivo y social, lo que lleva a conflictos familiares y el alejamiento progresivo de sus grupos de pertenencia.

EL FACTOR HUMANO – Desjours

La tarea es aquello que se desea obtener o lo que se debería hacer. La actividad es frente a la tarea, aquello que el operador hace para tratar de alcanzar los objetivos fijados por la tarea. El trabajo se caracteriza por el marco social de obligaciones y restricciones. La eficacia es una dimensión central común a la técnica y al trabajo. El trabajo está siempre situado en un contexto económico.
El criterio utilitario es inseparable del concepto de trabajo.
Es sobre este criterio que se puede establecer una diferencia entre distracción o entretenimiento y trabajo. Jugar al tenis, montar a caballo; implican el uso de una técnica, pero si la eficacia técnica de los actos no está sometida a los criterios de utilidad, se ubica dentro de las distracciones y no del trabajo.
Una actividad juzgada y reconocida no solo por su eficacia técnica, sino por su utilidad social y económica.

Lo real en el trabajo es “lo que en el mundo se hace conocer por su resistencia al dominio técnico y al conocimiento científico. Lo real esta ligado al fracaso, es lo que en el mundo se nos escapa y se convierte en un enigma a descifrar.
Lo real no tiene que ver con el conocimiento ni el saber hacer, lo real se aprende de la experiencia vivida.
Lo real debe distinguirse de la realidad, esta es solo un estado de las cosas

La justicia social en la era de las políticas de identidad: redistribución, reconocimiento y participación – Nancy Fraser

Los reclamos de la justicia social se agrupan en 2 tipos:
1. Reclamos redistributivos, que buscan un reparto más justo de recursos y bienes.
2. reclamos de reconocimiento, el objetivo es un mundo que acepte las diferencias, en el que la asimilación a las normas culturales dominantes o de la mayoría ya no sea el precio a pagar por un respeto equitativo.
La justicia en la actualidad requiere tanto de la redistribución como del reconocimiento y ninguno de ellos es suficiente por si solo.
La concepción “bivalente” de la justicia puede contener reclamos de igualdad social como de reconocimiento de la diferencia que resulten defendibles. La tarea consiste en integrar lo mejor de las políticas de redistribución con lo mejor de las políticas de reconocimiento.
El paradigma de la redistribución contiene no sólo orientaciones centreadas en la clase social democracia y el socialismo, sino también el feminismo y el antirracismo.
El paradigma del reconocimiento comprende no solo movimientos orientados a revalorizar las identidades devaluadas sino también las tendencias desconstructivas.
Los dos enfoques proponen diferentes tipos de remedios. En el paradigma de redistribución, el remedio para la injusticia es algún tipo de reestructuración económica, podría comprenderse como una redistribución del ingreso, la reorganización de la división del trabajo. En cambio en el paradigma de reconocimiento el remedio para la injusticia lo constituye alguna forma de cambio cultural o simbólico, este podría ser una revaporización ascendente de las identidades menospreciadas, una valorización positiva de la diversidad cultural.
Los dos paradigmas presuponen diferentes concepciones de las colectividades que sufren injusticias. En el paradigma de redistribución son clases clasisticas, definidas económicamente por una relación distintiva con la estructura económica de la sociedad.
En el paradigma del reconocimiento , por el contrario, las víctimas de las injusticias son más del tipo de los grupos de estatus weberianos que desde las clases en el sentido marxista. Estas víctimas se definen en términos de las relaciones de reconocimiento; se distinguen por el prestigio, el honor y la estima menor de la que gozan en relación con otros grupos que conforman la sociedad.
El paradigma de redistribución trata tales diferencias como diferenciales injustos que deben ser abolidos.

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