La Revolución gregoriana
En el siglo XI, un dinámico grupo de cardenales y Papas presionó para que se diera la “liberación de la Iglesia”. Esto vino a significar no sólo el control papal de los asuntos eclesiásticos, sino también la eliminación de la investidura laica. Los reformadores consideraron a este último asunto como una cuestión primordial. Los reformadores, sobre todo Gregorio VII, ampliaron sus reclamos papales para que se incluyera el derecho de supervisar a las autoridades seculares y, en particular, el poder derrocar a los gobernantes bajo ciertas circunstancias. La siguiente selección está tomada de un documento que ingresó en el registro papal en 1075. Consistía en 27 afirmaciones que tal vez servían de encabezados, o como índice, a una colección de escritos eclesiásticos que apoyaban los reclamos del Papa. (Presentamos sólo algunas de ellas)
Los dictados del Papa:
1. Que la Iglesia Romana fue fundada únicamente por Dios
2. Que únicamente el pontífice romano puede llamarse, con todo derecho universal.
3. Que sólo él puede nombrar o deponer obispos
6. Que, entre otras cosas, no debemos permanecer en una misma casa, con las personas excomulgadas por él.
9. Que únicamente besen los pies del Papa todos los príncipes
10. Que sólo su nombre se pronuncie en las Iglesias
12. Que se le permita destituir emperadores
13. Que se le permita transferir obispos, en caso de ser necesario…
19. Que nadie pueda juzgarlo
22. Que la iglesia romana nunca ha errado, ni se equivocará por toda la eternidad, teniendo las Escrituras como Testigo.
25. Que pueda destituir y rehabilitar obispos sin necesidad de convocar a un Sínodo
(Fragmento de Spielvogel, Civilizaciones de Occidente….pag.287)











