El Imperio Otomano
-El saqueo y el control de Constantinopla generó mucho resentimiento contra la Iglesia Católica
-El Imperio Bizantino ya estaba en descomposición antes de la 4° Cruzada, pero después de 1261, se aceleró su declive e imposibilidad de resistir el avance de los turcos.
-La población cristiana de los territorios ocupados por los turcos comienza a islamizarse
-El 1453 los turcos otomanos toman Constantinopla: El nuevo Sultán da gracias a Alá, designa al Patriarca y se proclama Protector de la Iglesia Cristiana Ortodoxa
-El Imperio otomano continúa con una política de expansión: hacia Europa, Asia y Africa.
-El Sultán, adopta el nombre de Califa, y hereda la obligación de proteger a las ciudades Santas de la Meca y Medina.
-Para ser parte de la clase gobernante se requería ser musulmán
-Con las religiones del Libro: se establece una política de tolerancia con las minorías monoteístas, con la creación de “millets”, es decir comunidades autónomas, que se regían en forma casi absoluta en todos los ámbitos. Sus representantes oficiales frente al poder eran los dirigentes religiosos: Gran Patriarca, Gran Rabino, etc..
Maquiavelo
En el Príncipe, Maquiavelo, define los métodos que debían implementar los gobernantes para adquirir y conservar su poder, y en donde propone “el uso de la fuerza, de la astucia y el engaño”, siempre que estuvieran orientados a garantizar el “bien común”.
En su obra “Los discursos sobre la primera década de Tito Livio”, el autor también analiza el rol que le atribuye a la religión en la conformación de las virtudes ciudadanas y el sostenimiento del orden político y social.
Su actitud hacia la religión era práctica: ésta podía cumplir una función educativa: “el temor a Dios” o a los dioses, era un buen elemento para mantener la obediencia a las leyes y controlar a los pueblos:
“Los príncipes y las repúblicas que quieren mantenerse incorruptas, ante todo deben mantener incorruptas las ceremonias de su religión, y tenerlas siempre en veneración. Porque no hay mayor indicio de la ruina de una provincia que ver despreciado en ella el culto divino…”
“Numa encontró un pueblo ferocísimo y quiso reducirlo a la obediencia civil con las artes de la paz, recurriendo a la religión como algo totalmente necesario para el mantenimiento de una civilidad, y la instituyó de un modo tal que, durante varios siglos, nunca hubo tanto temor a dios como en esa República, facilitando así cualquier empresa que el Senado o aquellos grandes hombres romanos se propusieron hacer”











