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Periodo de segunda posguerra

19/07/2009 | 1 Comentario | Archivado en Historia Argentina del Siglo XX por Benny

Durante el período de la segunda posguerra se produjo un reacomodamiento decisivo en las relaciones de Argentina con los Estados unidos y el Reino Unido, signado por una intensificación de la competencia de estos dos últimos por proyectar su influencia hegemónica sobre nuestro país. Esta lucha estuvo agudizada por la persistente decadencia en el plano internacional de Gran Bretaña, que aumentaba su dependencia a Estados Unidos. De allí surge el interés británico por retomar el mercado argentino, como un intento por paliar el déficit de su comercio exterior.

Por otro lado, Estados Unidos había tratado de atrapar a la Argentina dentro de su órbita mediante grandes préstamos y otras facilidades, procurando que esta abandonara su política neutral, pero la insistente negativa había conducido al Departamento de Estado norteamericano a establecer un boicot a la economía argentina (que se manifestó en la negativa a proveer “materiales críticos” como maquinaria de acero, equipos petrolíferos, repuestos, etc.).

Entre los numerosos condicionantes que nuestro país tuvo que experimentar durante la posguerra se destacan:

Un embargo parcial de combustibles por los Estados Unidos
La oposición de este país al comercio argentino con terceras naciones que incluía a los acuerdos anglo-argentinos sobre carnes y lino
Las amenazas de desabastecimiento de insumos industriales básicos, así como la negativa de los Estados Unidos a reconocer a la Argentina su papel en el comercio internacional, lo cual contribuiría a exacerbar el nacionalismo argentino
Los esfuerzos norteamericanos por evitar la expansión de la marina mercante argentina y por impedir que los países europeos compraran aquí sus alimentos, al ponerse en marcha el Plan Marshall de reconstrucción.

Un elemento positivo que atenuó momentáneamente este difícil marco de condicionamientos externos fue la recomposición de la demanda mundial de productos alimenticios, en particular en los primeros años de la guerra.

Los Años de la Primera Presidencia Peronista

Durante el gobierno peronista surgido de las elecciones de 1946 se redimensionó y recompuso la actividad intervensionista del Estado. Se desarrolló el “Plan Quinquenal del Gobierno, 1947-1951”, donde quedó expresada la política económica que implicaba:

La transformación de la estructura económica por la expansión industrial.
La reducción de los factores de vulnerabilidad externa mediante el rescate de la deuda externa pública y privada, y la nacionalización de los servicios públicos.
La elevación del nivel de vida de la población mediante una redistribución de la riqueza y un plan general de obras y servicios públicos (de sanidad, educación y vivienda).
El empleo de parte de las ganancias generadas por los términos de intercambio muy favorables de que gozaba el país (junto con las reservas de oro y divisas acumuladas durante la guerra) para la financiación del programa.
El mantenimiento de una política nacionalista frente a los organismos internacionales de posguerra, aprovechando la coyuntura favorable.
Amplia movilización de los recursos nacionales, aceleración de la capitalización industrial, fomento de la creación de un importante mercado de consumo interno y máxima utilización de la fluidez dotada al sistema bancario, para independizarse de las fluctuaciones de la balanza de pagos.

Carnes, Divisas Bloqueadas y Nacionalización de Servicios Públicos

Pese a los intentos de los Estados Unidos por impedir los contratos a largo término que asegurasen la vigencia de las relaciones anglo-argentinas, en 1946 se firmó el Tratado Miranda-Eady por el cual el Reino Unido pretendía revertir la balanza de pagos desfavorable que mantenía con Argentina, mientras que ésta buscaba utilizar ese superávit fuera del área de la libra. El convenio establecía que los pagos comerciales y financieros entre la Argentina y la zona esterlina continuara efectuándose en libras que serían libremente disponibles (mientras que las ya acumuladas seguirían bloqueadas).

En relación a las carnes, el gobierno británico se comprometía a adquirir el saldo exportable de la Argentina durante cuatro años; sobre los ferrocarriles, se expresaba que se formaría una compañía mixta argentino-británica con el fin de explotar las líneas férreas inglesas, asegurando el gobierno un rendimiento anual del 4% como mínimo. Debido al fracaso del sistema mixto, en 1947 comenzaron las negociaciones por parte de los ingleses para la venta de los ferrocarriles.

En 1948, el gobierno peronista firmó el Pacto Andes por el cual los ferrocarriles fueron adquiridos con parte de la moneda bloqueada y otra parte de la cuenta de las exportaciones argentinas de carne a Gran Bretaña durante 1948 y 1949.

El Estado Empresario: Servicios Públicos y Bienes Industriales

Durante el gobierno peronista la explotación de los servicios públicos pasó progresivamente a manos del Estado, creándose en cada caso un nuevo ente descentralizado encargado de su dirección.

El Papel del Campo y el Comercio Exterior

La política del peronismo en el campo estuvo signada por dos sombras: la de la reforma agraria y la del eventual enfrentamiento con la Sociedad Rural. La primera se presentó muy amenazante durante la campaña electoral, pero a partir del nombramiento de un ministro vinculado con los grandes terratenientes, la sombra quedó desvanecida. Respecto de la Sociedad Rural, los gobiernos peronistas fueron realizando continuas concesiones que redujeron considerablemente los roces.

En 1946 se creó el IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio) con el fin de regular la comercialización de los productos agrícolas y la importación de bienes esenciales; el IAPI manejaba globalmente el comercio exterior, gracias a lo cual el Estado controlaba también una importante fuente de ingresos.

La política agraria del peronismo ha sido siempre muy controvertida, pero en general pudo notarse que las tasas previstas de retribución de las explotaciones agrarias disminuyeron y que se resintió la productividad, a causa de la transformación de las pautas habituales de producción.

El Aspecto Económico de la Política Social Peronista

La premisa ideológica fundamental del peronismo fue promover la redistribución del ingreso a favor de los sectores más desposeídos; es decir, realizar la justicia social, lo que significaba algo más que aumentos nominales de salarios. Por un lado, la planificación económica incidió favorablemente en el nivel de empleo (porque generó oportunidades que elevaron las remuneraciones) y por otro lado, ampliar el universo de consumidores, que era crucial en la política económica porque se conseguiría expandir la demanda para la actividad industrial económica.

Los “descamisados” se beneficiaron también con una derivación de flujos de ingreso a través de “gastos sociales”:

Una abultada legislación laboral con indemnizaciones, salario familiar, escolaridad, etc.
Un conjunto de instituciones benéficas como la fundación Eva Perón que paliaban carencias sociales empleando en parte fondos públicos.
La ampliación del acceso a la vivienda propia, a partir de subsidios del Banco Hipotecario y otros organismos.
La elevación general de dotación sanitaria y educativa.

Las “Espaldas” del Crecimiento: la Evolución Monetaria y Financiera

La relación peso-dólar, junto con el control de las importaciones, actuó para anular la competencia extranjera, pero por el tipo de cambio cada vez más sobrevaluado, algunas ramas industriales y también en parte el agro quedaron rezagados, al dificultarse la importación de insumos y bienes de capital.

En 1946 se nacionalizó el Banco Central, que pasó a concentrar la emisión de toda clase de moneda; el sistema bancario oficial quedó completado con los Bancos Industrial, Nación e Hipotecario. También se estableció el Instituto Mixto de Inversiones Inmobiliarias que operaba en el Mercado de Valores.

Los efectos reductores de la tasa de inflación se hicieron sentir a partir de 1950; pero al año siguiente el problema recrudeció de modo que se creó la Comisión Nacional de Precios y Salarios, a través de la cual se fijaron ajustes salariales bianuales, se aplicó el control de precios y aún mayores restricciones al crédito. Recién en 1953 pudo percibirse una relativa desaceleración del ritmo inflacionario.

La Larga Crisis y el Segundo Período de Gobierno
A partir de 1949 se produjo una crisis financiera que hizo torcer el rumbo de la política económica, basada en buena medida en una situación de corto plazo favorable. Esta estuvo caracterizada por serias dificultades en la balanza de pagos: la gran caída de reservas y la acumulación de pagos atrasados, fundamentalmente con Estados Unidos.

Dos grandes condicionantes externos accionaron revirtiendo la coyuntura favorable de la posguerra:

1. La tremenda desvalorización de las divisas acumuladas en el exterior a causa de una gran inflación internacional;
2. La acción del Plan Marshall, por el cual el grueso de las adquisiciones alimenticias de los países europeos en reconstrucción estuvo dirigido hacia el mercado estadounidense, quedando excluidas las compras a la Argentina.

A su vez, existieron agravantes internos considerables. En primer lugar, la evaluación equivocada acerca de la Guerra de Corea (se creyó que se desencadenaría la Tercera Guerra Mundial) que hizo que se emplearan las reservas para comprar mercaderías que supuestamente empezarían a escasear. A esto se sumó una política de estímulo a las exportaciones que dio pocos frutos, debido en parte a las sequías de 1949/50 y 1951/52, que agravaron la regresión de las actividades agropecuarias.

Perón decidió adoptar un programa de austeridad, con un cambio de actitud (ahora de protección) hacia los productores rurales. El Plan Económico de 1952 fue enunciado bajo la consigna de “consumir menos y producir más”. La nueva política económica que se comenzó a aplicar en 1953 se fue tornando impopular por su carácter restrictivo y porque llevaba implícito el abandono de los postulados nacionalistas intransigentes que había caracterizado el peronismo un lustro atrás. Resultó especialmente urticante la firma en 1955 de un contrato con la California Argentina de Petróleo por el cual se concedió durante 40 años el derecho exclusivo de perforar, extraer y explotar el petróleo hallado en la enorme superficie adjudicada. Violatorio del Art. 40 de la constitución del ’49, este contrato fue repudiado no solo por la oposición sino también por los elementos nacionalistas anteriores adscriptos al régimen, contribuyendo a la caída del gobierno peronista en ese año.

Como resultado de una década de poder, el peronismo había transformado la fisonomía económica del país. A costa de errores, imprevisiones y fracasos múltiples se logró principalmente diversificar la producción nacional; ampliar considerablemente el capital básico del país; eliminar ciertos factores de vulnerabilidad relativos a la ausencia de un desarrollo interno importante, característico de la Argentina de preguerra; reducir la gravitación global del capital extranjero en las actividades industriales y de servicios y, sobre todo, distribuir más ampliamente la renta nacional. Este último hecho quedó grabado por décadas en la memoria colectiva de la Argentina.

    Sobre el autor: Benny

Durante algunos años trate de estudiar Relaciones Públicas en UADE (Universidad Argentina de la Empresa), hasta que faltando 6 materias decidí dejarla... cosas de la vida.... Lo que pueden encontrar acá es la recopilación de data sobre mi paso por esa carrera que como me ocupaba demasiado lugar decidí tirarla, pero antes opte por colgarla en la red para que perdure por siempre...
Publicado el 19/07/2009 | Lecturas 877 veces, 1 solo de hoy

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