Los modos del Saber y su periodización – Rubén Dri

Capítulo I: Práctica y conocimiento

El conocimiento es un hecho. No es ilegítimo tratar la problemática del conocimiento, porue ella existe. Si bien lo primario es el hecho del conocimiento, sin embargo, no se puede negar ue a partir de él se plantean problemas ue a él mismo lo tocan, lo cuestionan como hecho. La problemática sucitada po él, repercute sobre él mismo. Lo primario no es el problema, sino el hecho. No se puede cuestionar la posibilidad del conocimiento, sin hacer uso del mismo.

Uno de los problemas clásicos en torno al conocimiento es su origen. ¿De donde proviene nuestra capacidad de conocer? Las respuestas pueden ser ubicadas en dos campos opuestos: el idealismo y el materialismo.

Las tesis idealistas, sostienen que el hombre está dotado de una facultad de orden superior ue lo distingue de los demás seres (salvo los divinos, si es ue son admitidos) y lo pone en contacto con la estructura íntima o esencia de las cosas. Esta facultad puede asumir una actitud receptiva o contemplativa o bien comportarse activamente. Lo importante es que el hombre tiene esta facultad superior y esto desde siempre. Desde que hay ser humano, ella está presente. Para los griegos esta facultad recibía el nombre de “nous”. Según Parménides, el nous pone al hombre en contacto con el ser, mienstras uqe los sentidos se entretienen en las redes del mundo aparente. Para Platón se trata de ejecutar la “metanóia”, de modo que toda el alma se vuelva hacia las ideas dandole la espalda a los entes sensibles. Aristóteles sostiene que el “nous” es algo divino, una cierta participación en la divinidad, que entra al envión y desde fuera; y acuñará la expresión para definir al hombre como “animal racional”. Esta facultad superior, para otros consiste en la afectividad pura.

La tesis idealista sobre la facultad superior del hombre, a la que basta liberar del estorbo de los sentidos, para que entre en contacto con la esencia o intimidad de lo real, que se manifiesta en una especie de epifanía.

No todo idealismo fue contemplativo, sobre todo el de la etapa burguesa. Desde Descartes se subraya la parte activa que cumple el sujeto en la producción del conocimiento, hasta tal punto ue para algunos el mundo será solo una creación del sujeto.

Frente a las tesis idealistas, pensadores griegos como Tales y Anaxímenes, inauguran una forma de comprender el mundo basada en la observacion. Así podemos afirmar ue el materialismo (como reivindicación de la experiencia sensorial) es anterior al idealismo. Las posiciones materialistas a lo largo de la historia del feudalismo fueron relegadas, pero es en los albores de la revolución burguesa cuando resurgen. Con Francis Bacon, se inaugura el materialismo burgués ue reivindica la experiencia sensorial en el conocimiento. Feuerbach dice que el materialista, mantiene a la razón en estrecho contacto con los sentidos.
En el idealismo se combinan las posiciones que sostienen una actitud pasiva, contemplativa, del organo de conocimiento frente al objeto conocido. Otras posiciones reivindican una actividad de dicho organo, en el materialismo los sentidos se comportan pasivamente en una actitud típica de la contemplación. Marx considera que el defecto fundamental del materialismo es que solo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad bajo la forma de objeto o de contemplación; pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo. Por ello, el lado activo fue desarrollado por el idealismo, pero solo de un modo abstracto ya que el idealismo no conoce la actividad real, sensorial como tal. Esto significa que Marx valora en el idealismo el aspecto activo del conocimiento (cosa que el materialismo no supo ver). Y critica a su vez, al idealismo porque solo capta la actividad abstracta del espíritu, sin lograr analizarla en la práctica sensorial. En cuanto al materialismo, Marx lo valora porque es concreto ya que arraiga el terreno seguro de los sentidos; pero el materialismo no pufo ver uqe los sentidos no permanecen pasivos y receptivos para reflejar la realidad. Feuerbach no pudo ver que los sentidos deben ponerse en marcha, deben actuar sobre las cosas. Así comienza con Marx un materialismo nuevo.

El materialismo de Marx, parte de una visión del hombre que va contra la concepción tradicional de raiz aristotélica que tomaba al hombre como contemplativo (hasta el punto de colocar en la razón o el “nous” la nota distintiva de superioridad sobre todos los demás seres). Marx, considera que el hombre es un ser activo y que tiene una relación de actividad transformadora con la naturaleza.”El hombre se diferencia de los animales cuando comienza a producir sus medios de vida..”.

El conocimiento, la conciencia es un momento de la actividad creadora. Se van formando paulatinamente: es decir que no hay primero una práctica desprovista de teoría, cuando se da la práctica se da un rudimento de conciencia. Esto se produce de manera dialéctica e integrada. Práctica y Teoría o bien Práctica y Conciencia sondos polos de una totalidad que se exigen y a la vez se repelen.
Distinción entre praxis, práctica y teoría: La praxis es un concepto englobante de los otros dos, y es necesario considerar los 3 estructuralmente relacionados. La praxis en sentido riguroso designa al hombre en contraposición a la sustancia, alma o nous, pensamiento o existencia. Es decir, es un ente dinámico, activo, transformador y creador. No está el hombre por una parte y la naturaleza po r otra, sino que aparecen como intimamente conectados, y esta conexión aparece como una acción del hombre sobre la naturaleza. El hombre es praxis: actividad creadora que ataña tanto a la conciencia o teoría como a la práctica, dos momentos que se comportan como polos ( x medio de una abstracción legitima y necesaria en su nivel, pueden separarse teoría y práctica, pero igual se dan de forma ligada e inescindible). La praxis responde así, a la pregunta de la naturaleza del hombre.

Uno de sus polos es la práctica: entendemos por tal el accionar transformador o creador del hombre tanto sobre la naturaleza (trabajo y arte), como sobre la sociedad (actividad política y revolucionaria). Aunque en vez de “naturaleza” deberíamos decir “Fuerzas productivas” y en lugar de “sociedad” deberíamos decir “Relaciones de Producción”. El accionar no puede considerarse como separado de la conciencia; sin embargo, es necesario separarlos por medio de la abstracción para luego volver a incorporarlos en la totalidad de la praxis. El otro polo es la conciencia. Ambos polos se implican mutuamente, uno influye sobre el otro para modificarlo, corregirlo o profundizarlo. De ninguna manera debe interpretarse que hay una determinación de la conciencia por la práctica. Cuando existe determinación, no hay comportamiento polar y por ende dialéctico. Para que haya dialéctica desde el primer momento, deben estar presentes interactuando los dos momentos de la misma. Es importante señalar que el origen de la conciencia está no solo en los sentidos sino en la práctica sensorial: práctica + sentidos.

La acción a partir de la cual se genera el conocimiento es de dos tipos, lo que explica la división de las ciencias, previa a toda otra, en formales y fácticas. En efecto, de la acción sobre objetos por medio de la abstracción se elaboran los conocimientos físicos, reales que dan origen a las ciencias fácticas, tanto naturales como sociales. Pero los conocimientos pueden ser elaborados a partir de la acción misma. Este es el caso de los conocimientos lógico-matemáticos. Este descubrimiento del origen de las ciencias formales a partir de la práctica reviste especial importancia porque: 1) Es una confirmación de que el conocimiento tiene su origen en la práctica. Si fuese posible explicar las matemáticas o la lógica prescindiendo de la práctica, quedaría demostrado que ésta no es el origen único del conocimiento. Habría un origen combinado: algunos conocimientos tendrían un origen materialista, por depender de la práctica, y otros idealista, pues nacerían de ideas innatas (Descartes) o de un tránsito al acto de lo que ya está en potencia en el alma (Aristóteles).
De esta manera es posible comprender porque las matemáticas y la lógica se constituyen como ciencias siglos antes que las ciencias fácticas. En efecto, derivan de la práctica misma y no de la transformación que la práctica realiza sobre el objeto, de la que nacen las ciencias fácticas. Sin matemática y sin lógica no funciona ningún tipo de conocimiento.

Capítulo II: Práctica, conocimiento y sociedad

El hombre es un ser esencialmente social. En las sociedades precapitalistas esto nunca ha sido puesto en duda. La tribu o clan primitivos, la polis griega, el feudo o la corporación medieval eran estructuras en las que los hombres se sentían seres comunitarios. Si retrocedemos hasta las sociedades comunistas primitivas, notaremos que no tienen la noción de individuo. Lo que existe es el todo, la comunidad, fuera de la cual los individuos no tienen sentido.

Con la sociedad civil, las diferentes formas de conexión social, aparecen ante el individuo como un simple medio para lograr sus fines. Precisamente, la formación de la “Sociedad Civil” es uno de los puntos fundamentales de la revolución burguesa como Marx lo ha señalado. La “sociedad civil” en el pensamiento de Marx, significa que la conexión social, aparece como un accidente que se agrega a un sujeto preexistente, el individuo, para que éste pueda obtener sus fines privados. Lo primario no es ahora lo social, lo primario ahora es el individuo que ha quedado solo.

El hombre es, un animal político, no solamente un animal social, sino un animal que sólo puede individualizarse en sociedad. La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad el conjunto de las relaciones sociales. El hombre es “el conjunto de las relaciones sociales” de tal manera que “solo puede individualizarse en sociedad”. Lo “social” no es un adjetivo o accidente agregado a una sustancia, sino que es un elemento constitutivo de su mismo ser.

La práctica es social
Si el hombre es un ser esencialmente social, su práctica no puede menos que serlo también, y en consecuencia el conocimiento o la conciencia no podrá escapar a tal característica. Como acabamos de ver, el hombre solo puede individualizarse en sociedad. Ello significa que la tarea de individualizarse consiste en transformar y expresar de una manera personal las prácticas y pensamientos que se reciben de la sociedad. La conciencia propiamente, es conciencia social. A las diferentes prácticas sociales, corresponderán diferentes formas de conciencia social.

Por el momento, solo nos interesaba indicar la necesaria relación existente entre relaciones sociales, práctica y conciencia.

Capítulo IV: Los modos del saber.

La conciencia, el saber, necesariamente es social. Por ello las distintas formas de saber que tiene el hombre, se denominan “formas de conciencia social”. Ello significa: maneras de aprehender la realidad, tanto a la naturaleza como a la sociedad. El saber propiamente humano es un saber tanto de sí mismo y sus semejantes, como del mundo natural.
En las formas de conciencia social podemos distinguir 2 niveles generales: el preconciente o el ethos, y e conciente o el de la teoría. El ethos es el modo “espontáneo” de habitar el mundo que tiene el hombre, la manera de comportarse frente al mundo, a los demás, a sí mismo y a la historia. Está formado por todos nuestros hábitos, que nos hace actuar y reaccionar frente a las cosas, personas y acontecimientos, de una manera casi mecánica. Es como “la casa” en que uno habita.
Decimos que es la “manera espontánea”, pues no debemos caer en el error de interpretar que correspondería a alguna “naturaleza inmóvil” ya que tal naturaleza no existe. Esta manera de habitar el mundo radica en el subconsciente o el inconsciente. Por ello a esta zona la llamamos preteórica. El ethos ya implica una cosmovisión, una visión de la totalidad, pero no a nivel teórico. Esta visión de la totalidad se mantiene como trasfondo de toda visión humana y es enfocada luego parcialmente por las distintas formas de conciencia social a nivel teórico, de las cuales la filosofía es la única que se propone expresamente tratarla sin ningún tipo de parcialización.
El ethos se forma a partir de la gestación. Ya está en los genes paternos, se continúa en la familia y en la clase social a la que se pertenece por nacimiento. La educación es la encargada de hacer que los rasgos fundamentales del ethos sean vistos como la forma natural de habitar el mundo y por lo tanto no se ceda a la tentación de querer cambiarlo. El hombre al tomar conciencia de sí mismo, se encuentra con un ethos ya formado, con algo que ya está, con lo cual tiene que contar necesariamente. Sólo a partir de allí, puede empezar a ejercitar su responsabilidad. Allí radica el fenómeno de lo trágico. Uno no elige el ethos en el que nace, porque no elige la clase, ni el modo de producción, ni la formación social, ni la familia, o sea, las circunstancias en las que nace. El ethos se impone por si como algo que está. Por lo tanto el hombre siempre es un ser condicionado, pero ni está plenamente determinado por su ethos, ni es completamente libre del mismo. Todo hombre parte de un ethos que de antemano está presente y lo condiciona. El ethos es la manera de habitar el mundo. Sólo el hombre puede realmente habitar el mundo. Los demás seres pueden estar en él pero no habitarlo. Porque habitar el mundo significa estar abierto a él, comprendiéndolo. El ethos es el lugar primario d la comprensión.

Sobre el ethos se levanta la zona teórica, la de las ideas. El ethos pasa a un nuevo nivel, el consciente propiamente dicho, el cual por supuesto admite numerosos grados. En este nuevo nivel se devela, la múltiple diversificación del ethos (o manera de habitar el mundo) que si bien no estaba totalmente ausente, se encontraba velada por la percepción de la totalidad. La diversificación se refiere a las formas de conciencia social o modos del saber.

Las formas de conciencia social, o modos del saber, son múltiples. Hegel distingue entre el arte, la religión y la filosofía en un orden de luminosidad creciente. Pero es indispensable reformular el ordenamiento fijando previamente los criterios del mismo: 1) teniendo en cuenta que “lo más complejo es una clave para la comprensión de lo más simple”, tomamos como punto de referencia para nuestro análisis, la sociedad capitalista. Las formas de conciencia social que ella proporcione podrán ser aplicadas a otras formaciones sociales con las debidas correcciones. 2) solo se pueden ordenar las formas de conciencia social partiendo de la práctica social. Las formas de conciencia social por fuerza deben dar razón de la práctica social. 3) Consideramos la práctica tanto desde el objeto al que se dirige (Ver ptos. A y c), como desde el sujeto que la realiza (pto. b) desde ambos puntos de vista, se nos descubren características fundamentales que se expresan en distintos modos del saber.

En la práctica social correspondiente a la sociedad capitalista encontramos: A) Que el hombre se dirige a la totalidad de cuanto lo rodea para transformarlo a su imagen y semejanza. Apoderándose del mundo, transformarlo, convertirlo en su morada, es un impulso del hombre. B) Que la práctica en la sociedad capitalista no es homogénea. Se da a través del fenómeno conocido como división social del trabajo. La división del trabajo es múltiple, pero se asienta en la división fundamental de las dos clases sociales en las que se basa la producción: burgueses – proletarios. De modo que si bien los hombres dirigen su práctica hacia la totalidad, aun no teniendo conciencia de ello o teniéndola en forma oscura a través del ethos, lo hacen a partir de su situación en una determinada clase social, que constituye la plataforma necesaria de todo su accionar. C) Que además de la división social de la práctica, existe también, una división técnica. La transformación y el dominio del mundo debe realizarse a todos los niveles y en todas las regiones del mismo. No es lo mismo transformar o apropiarse del mundo físico, el biológico o el social.
La división social y la división técnica del trabajo se dan mezcladas, y desde las clases dominantes se tiene interés en que la confusión no desaparezca. Se pretende justificar la jerarquización social, identificándola con la división técnica. La división técnica del trabajo exige que en una empresa, alguien dirija. Esto pertenece a lo técnico, de aquí se hace el salto a lo social: el que dirige es el patrón.

Estas tres características de la práctica social, originan tres formas de conciencia social englobantes: nos referimos a la FILOSOFÍA, la IDEOLOGÍA y la CIENCIA. Hay otras formas de conciencia social como el arte y la religión pero ellas quedan de alguna manera incluídas en las 3 citadas.

La FILOSOFÍA
Una de las características fundamentales de la práctica: su dirección a la totalidad. En consecuencia, la filosofía perdurará mientras que perdure el hombre. Las características que transforman una determinada forma de conciencia social en filosofía son: la totalidad, la conceptualización y la sistematización. Es decir que la filosofía es la reflexión sistematizada de la totalidad. Esto nos permite distinguirla, por una parte de ciertas formas de conciencia social como el mito, la religión o la poesía (que también tienen por objeto la totalidad, peor no intentan una sistematización conceptualizada de la misma), y por otra parte de las formas de conciencia social que si bien utilizan la sistematización conceptualizada, como las ciencias, no se dirigen a la totalidad.
El hecho de tener como objeto a la totalidad hace de la filosofía un modo de saber irreductiblemente distinto del científico: no postula el mismo grado de verificación. Aquellos conocimientos que escapan a la posibilidad de verificación son descartados por la ciencia. Pero, en la medida en que de esa manera se indican problemas que interesan al hombre, la filosofía no los puede dejar de lado.
Ha sido un intento del positivismo, el de limitar la filosofía a lo puramente científico, entendiendo por tal lo físico. Ello provoca por una parte el empobrecimiento del universo humano, y por otra parte, al pretender ponerle al hombre esta camisa de fuerza de lo científico, se produce un desborde de todos los irracionalismos y misticismos, y se intenta hacer pasar por científicas las realidades de las cuales incluso nos es imposible tener un concepto.
Si la filosofía constituye una visión de la totalidad o cosmovisión, para que no sea una mera construcción fantástica, deberá apoyarse en el nivel más alto logrado por las ciencias. De hecho, los filósofos que han marcado un verdadero hito en la historia de la filosofía, incorporaron en su sistema todo el aporte de las ciencias.
La cosmovisión proporcionada por la filosofía, debe apoyarse sólidamente en los logros científicos. En ese sentido, y sólo en ése, puede hablarse de una filosofía científica. Las ciencias fijan puntos de referencia, establecen marcos teóricos, contradiciendo los cuales se cae en el mito, en la fantasía u otras creaciones ideológicas que pueden ser útiles, pero que de ninguna manera pueden hacerse pasar por científicas. Pero la filosofía no es sólo cosmovisión. También y esencialmente, es crítica del conocimiento o epistemología, no siendo ésta otra cosa que la tematización de la ciencia que es inherente a la dialéctica: práctica-conciencia.

La IDEOLOGÍA
Guarda relación directa con la división social del trabajo. Responde a los intereses de las clases sociales. Podríamos definirla como el conjunto de comportamientos, hábitos, reacciones, conceptualizaciones, sistematizaciones, etc. que expresan los intereses de las distintas clases sociales. Los intereses de clase pueden interpretarse fundamentalmente de dos maneras: los intereses inmediatos y los históricos (o estratégicos). Los intereses inmediatos se refieren a conseguir ciertas ventajas; pero ellos no miran a la toma, la conservación o consolidación del poder de clase, sino solo a ubicarse mejor en la totalidad estructurada. Los intereses históricos en cambio, miran directamente a la totalidad, buscando ya sea la toma, la conservación y consolidación, o la reafirmación y reacomodamiento del poder. Por ejemplo, los intereses históricos de la burguesía se sintetizan sustancialmente en la estructuración, conservación, consolidación y expansión del modo de producción capitalista.

La ideología en sentido propio, expresa los intereses históricos de las clases. En primer lugar, la ideología debe comprenderse en el amplio margen que abarca desde los comportamientos más espontáneos del hombre, hasta las construcciones teóricas más refinadas. En otras palabras, comprende tanto la zona del ethos como la teoría. Al expresarse teóricamente en su nivel más alto, asume la forma de filosofía. En segundo lugar, lo característico de la ideología es expresar los intereses históricos de clase. De aquí provienen otras características en determinados sistemas sociales, como son el encubrir o mistificar la realidad, que equivocadamente se suelen hacer pasar como lo definitorio. Ideología no es sinónimo de enmascaramiento ni de falsa conciencia. En tercer lugar, la ideología se corporiza en determinadas instituciones como universidades, escuelas, iglesias, a las que a partir de Althusser, se suele denominar “Aparatos Ideológicos de Estado” lo cual se presta a confusiones porque el que una determinada institución como el partido político o la iglesia sea aparato ideológico de estado, no depende de una pretendida esencia intrínseca suya, sino de los intereses de clase que expresa. Nos parece mucho más correcto hablar de instituciones de la sociedad civil, empleando el concepto de sociedad civil en el sentido de espacio del consenso. Estas instituciones, como decíamos, pueden convertirse en Aparatos Ideológicos de Estado, o pueden dejar de serlo, lo cual depende de la lucha de clases.

Definimos la ideología a partir de la sociedad capitalista, para extenderla a los otros modos de producción, en lugar de hablar de clases sociales en el sentido estricto, deberemos hablar de sectores o grupos sociales. Ahora bien, en la sociedad capitalista sólo existen dos clases sociales fundamentales: la burguesía y el proletariado. En consecuencia, solo pueden darse 2 ideologías fundamentales: la burguesa y la proletaria. Sin embargo, existen otros sectores sociales que no entran en las dos clases citadas y que pueden ser clases subordinadas, como la pequeño-burguesía, y estratos o categorías sociales como la burocracia o los intelectuales. A cada uno de estos sectores corresponde lo que podríamos denominar una subideología, entendiendo por tal el sesgo particular mediante el cual es asumida una de las dos ideologías fundamentales.

Siendo una de estas dos clases sociales dominante, y la otra dominada, lo mismo ocurre con las dos ideologías. Una es dominante y la otra dominada. Esto es cierto, pero al respecto es indispensable hacer algunas precisiones: 1) el hecho de haber ubicado un sistema filosófico, sociológico o religioso en un campo ideológico, de ninguna manera significa haber dado cuenta de él. En todo caso, lo que se ha logrado es ubicarlo, ponerlo en el contexto en que sea inteligible. 2) si “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes de cada época”, ello no se debe simplemente a una imposición establecida desde arriba por la fuerza o por la educación mediante el control de los órganos de difusión ideológica, sino también a la misma estructuración social. 3) cobra toda su importancia la distinción entre ideología dominante y hegemónica. Es dominante aquella ideología que se impone en una sociedad determinada tanto por el poder de coerción que tiene la clase dominante, como pro su capacidad de expresar a todos los demás sectores sociales por responder a la estructuración social en esa etapa. En cambio, es hegemónica, aquella ideología que concita el consenso de la mayoría de los sectores sociales, por responder de una manera más completa a sus intereses y aspiraciones que la ideología dominante. 4) La ideología de una determinada clase, va tomando aspectos distintos, de acuerdo con la etapa de la formación social a la que corresponde. Así, la ideología burguesa desde su nacimiento hasta su muerte expresará los intereses y anhelos de la burguesía, y en este sentido, sostendrá siempre algunos principios como inmutables. Sin embargo, dado que la situación de la burguesía va cambiando, van variando también las formas que adquiere su ideología. Así, el liberalismo es la forma que asume la ideología burguesa en la etapa de la reciente consolidación del modo de producción capitalista. La ideología de la burguesía del capitalismo dependiente, puede asumir por ejemplo formas populistas o desarrollistas.

La ideología admite distintas formas como el folklore, el arte, la literatura, la novela, la religión. La filosofía constituye su nivel más alto de expresión, como lo aclararemos al examinar las relaciones entre ideología y filosofía. La ideología no puede identificarse en forma total con la cultura; existe una identificación parcial. Es correcto decir que toda cultura tiene elementos ideológicos o expresa una ideología, en cuanto es manifestación de los intereses y anhelos de la cosmovisión de ciertos sectores sociales. Pero no se agota en ello. Junto a los intereses o a la visión de los mismos, dice algo con respecto al hombre o a la sociedad.

La CIENCIA
Esta forma de conciencia social guarda relación directa con la división técnica del trabajo y también con la división de la producción social. A cada sector de la realidad, corresponde un conocimiento particular. La ciencia corresponde a ese sector. Así, tenemos ya un primer aspecto que nos permitirá distinguir a la ciencia de la filosofía: el dirigirse a un sector de la realidad. Mientras que la filosofía se refiere a la totalidad, la ciencia acota su ámbito, circunscribe su problemática y se atiene rigurosamente a ella.

Pero esto no basta. Para que el tratamiento de un ámbito particular de la realidad constituya una ciencia, debe reunir los caracteres de racionalidad y objetividad. Así los presenta M. Bunge: “los rasgos esenciales del tipo de conocimiento que alcanzan las ciencias de la naturaleza y de la sociedad son la racionalidad y la objetividad. Por conocimiento racional se entiende que está formado por conceptos, juicios y raciocinios; que además estas ideas pueden combinarse de acuerdo a algún conjunto de reglas lógicas con el fin de producir nuevas ideas (inferencia deductiva); y por último que esas ideas no se amontonan caóticamente sino que se organizan en sistemas de ideas, en conjuntos ordenados de proposiciones (teorías). Que el conocimiento científico de la realidad es objetivo significa que concuerda aproximadamente con su objeto (es decir que busca alcanzar la verdad fáctica); y que verifica la adaptación de las ideas a los hechos recurriendo a un comercio peculiar con los hechos (observación y experimento)”. Las características esenciales de la ciencia según Bunge son dos: la racionalidad y la objetividad; pero la primera conlleva sistematicidad y la segunda la verificabilidad. La racionalidad de la ciencia en sentido estricto, supone la superación del conocimiento cotidiano que implica una ruptura con el mismo, erradicación de prenociones o prejuicios y elaboración del conocimiento a un nivel superior. En consecuencia, la operación es tripartita: conserva, suprime y supera. La sistematicidad con respecto a la ciencia cumple la misma función que el sistema nervioso con relación al organismo: toda ciencia es una teoría, es decir “un sistema de hipótesis entre las cuales se destacan leyes”. Algo es racional cuando se lo ve en su conexión con el todo.

La ciencia debe ser objetiva. Ello significa que entre el objeto producido por la ciencia y la realidad estudiada debe haber una cierta correspondencia. No se trata de la adecuación entre el intelecto y la cosa que supone por una parte la pasividad del sujeto, y por otra el conocimiento individual, ordinario y no la formulación de teorías científicas. Una ciencia produce un conocimiento objetivo de un sector de la realidad en cuanto la teoría que formula permite comprender una serie de fenómenos de dicho sector, sin que logre dar explicación de todos. Pero la objetividad de alguna manera debe ser sometida a verificación. Sobre esto es necesario tener en cuenta que la verificación no se refiere a cada uno de los elementos que intervienen en la teoría científica, sino a la teoría en su totalidad.

CIENCIAS NATURALES Y SOCIALES
Hasta el momento, hemos considerado en general las características que debe tener un modo del saber para ser ciencia. Sin embargo, ello queda incompleto si no distinguimos entre las ciencias naturales y las ciencias sociales (sin volver a la distinción previa entre ciencias formales –lógica y matemática- y fácticas – ciencias naturales y sociales- por cuanto las primeras no proporcionan conocimiento de la realidad, sino que son instrumentos del conocimiento). Esta distinción, posee en su haber una historia de intrincadas y no resueltas polémicas: 1) el positivismo reduce las ciencias sociales a ciencias naturales y solo existirían estas últimas. El positivismo piensa no sólo en la ciencia social como ciencia natural (la física social), sino en la filosofía positiva como filosofía científica, independiente de los intereses subjetivos de clase. 2) el stalinismo a su vez, puede ser considerado como un positivismo al revés, pues pretende reducir las ciencias naturales a ciencias sociales subsumiendo todo tipo de ciencia en la ideología. 3) otra posición extrema consiste en separar tajantemente las ciencias naturales y las sociales. Aquí se encuentran Dilthey, WIndelband y Rickert.
Para un tratamiento correcto del problema habrá que tener en cuenta los siguientes puntos:
1) Distinción entre ámbitos o campos de estudio de las ciencias y el objeto propio de cada ciencia. El ámbito es más general, su estudio origina una clase o tipo de ciencia. En la totalidad estructurada se dan dos ámbitos generales: fuerzas productivas y relaciones de producción, ellas originan los dos tipos de ciencias posibles: las naturales y las sociales. En cada ámbito a su vez se ubican los objetos o fenómenos particulares de estudios. Por ejemplo: los fenómenos psiquicos que estudia la psicología y los económicos que estudia la ecnonmía están en el ámbito de las relaciones de producción.
2) Como la práctica de la que nace el conocimiento en general y en las ciencias en particular conforma una totalidad, no puede haber una separación tajante entre tipos de ciencias. Tiene que haber entre ellas una relación cuya naturaleza dependerá de la manera en que estén unidos los ámbitos de que se ocupan ambos grupos de ciencia.
3) Las ciencias naturales tienen como campo de estudio, las fuerzas productivas. Tradicionalmente se dice que se tratan de la naturaleza, aunque esto es correcto, sabemos que la finalidad del conocimiento de la naturaleza es el poder sobre ella. Por ello, la naturaleza interesa en su relación directa con el hombre como fuerza productiva. Esto nos permite ver la relación que guardan las ciencias naturales con lo ideológico. Si solo se habal de naturaleza, el objeto queda totalmente desideologizado, entonces se podrá hablar libremente de la neutralidad de las ciencias. Si en cambio se tiene en cuenta que la naturaleza es fuerza productiva, no escapará que el uso será ideológico, aunque se verá la posibilidad o necesidad de estudiarlos con independencia de lo ideológico.
4) Las ciencias sociales tienen como ámbito de estudio las relaciones de producción. Aunque esto no signifique que el objeto de cada ciencia social esté constituido por las relaciones de producción. Por ej.: la psicología q estudia los fenómenos psíquicos, ellos no se pueden considerar por fuera del ámbito de las relaciones de producción. Si se usan expresiones como: fenómenos humanos, o sociales, sociedad o parecidos se produce la desideologización. Pero aquí es mas grave que en las ciencias naturales porque es evidente que la cercanía entre ideología u ciencia es mucho mayor en el caso de las ciencias sociales que en el de las naturales. Al estar involucradas las realciones de producción, es la ideología misma la que se encuentra en el mismo acto de hacer ciencia. Sujeto y objeto de alguna manera se recubren. El mismo sujeto que estudia las relaciones de producción, está inmerso en ellas. Por ello, el problema de la objetividad no puede plantearse de la misma manera que en las ciencias naturales.
5) Como las fuerzas productivas y las relaciones de producción no constituyen 2 ámbitos de la realidad extraños entre sí, sino que por el contrario son como 2 momentos de la totalidad; las ciencias no pueden ser tampoco extrañas entre sí.
Frente al positivismo y al stalinismo, sostenemos la necesidad de mantener las diferencias entre ciencias naturales y ciencias sociales. La realidad de las ciencias ha hecho vanos tanto los intentos del positivismo (que no han podido ser fieles al ppio. de considerar a los hechos sociales como cosas) como los del stalinismo (porque los avances en las ciencias naturales se hicieron cuando no se las encapsuló bajo el rótulo de proletaria o burguesa).

Frente a las teorías dualistas, las de separación tajante entre ambos tipos de ciencias, sostenemos su mutua conexión. Fuerzas productivas y relaciones de producción son dos momentos de un todo, dos ámbitos distintos pero unidos dialécticamente entre si. Por lo tanto las ciencias que los estudian, también están dialécticamente

4 comentarios

  • rafaela

    hola estaba estudiando para rendir una materia que se llama conocimiento y por desgracia yo no tenia los apuntes ,a escepcion de la ultima bolilla, por lo cual me veia obligada a estudiar de un pobre resumen que me dono una compañera. buscando ampliar la escasa informacion que poseo encontro este sitio con toda la bolilla completa y gracias a tu generoso aporte tengo mas seguridad para presentarme a rendir. muchas gracias

  • Benny

    Rafaela me alegro que te sirva, esto no es mas que una recopilación personal pero si te sirve dale nomas para delante
    Saludos

  • Milagros

    Tengo una materia que se llama Tecnologia sociedad y Cultura y habla mucho de este tema lo relaciona a lo largo de todo el año y la verdad me era muy complicado interpretarlo y seguir el ritmo al docente pero con este apunte mas los dados por el docente se me amplio y esclarecio el panorama muchas gracias es mi ultima oportunidad de sacar la materia de lo contrario tendre que recursar espero salga bien

  • Benny

    me alegro que te haya servido; esa es la idea principal de este blog, pero OJO que el post con estos datos es del año 2009, puede ser que la info la puedas ampliar un poco más con algún dato más de la red.

    un saludo y suerte!

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